Aunque Barrio Sésamo no es un programa de producción propia, el protagonista de su versión española, Espinete, es un icono para todos los "ochenteros" .
Más allá de si -junto a Epi y Blas- fue un icono gay, de los rumores sobre su relación con Don Pimpón, de su "simbolismo judaico" como erizo y del famoso Dilema de Espinete (¿por qué va todo el día desnudo y se pone pijama para dormir? ) es innegable que fue un entrañable personaje que -aún no hace tanto- ofrecía una entrevista en televisión donde desvelaba los secretos detrás del programa con un emotivo encuentro.
Pero ahora -y de forma definitiva- han matado a Espinete.
A partir de este punto voy a ser bastante radical -y nada políticamente correcto- en mis afirmaciones y espero que todos los lectores lo entiendan.
Ya que voy a empezar diciendo que la imbecilidad, el retraso mental más profundo, aunado con los intereses económicos rapiñeros y el total desinterés por la preservación de la historia de la Televisión, la irresponsabilidad y la completa falta de consciencia campan ahora más que nunca en el mundo televisivo y, concretamente, en RTVE.
No sé si esto tiene que ver con las recientes purgas que obviamente hacen que muchos quieran ocultar el rastro de sus actos, pero el caso es que la demolición de dos platós (10 y 11) de los estudios de Prado del Rey, con la excusa de que estaban construidos con amianto (hace un año se hablaba de "aluminosis"), ha provocado la pérdida irrecuperable de una gran cantidad de vestuario (y más atrezo) de los programas que allí se realizaron.
Entre ellos se encontraba el disfraz original de Espinete.
Las circunstancias, completamente absurdas, en que se ha llevado a cabo son, cuanto menos, sospechosas.
Según las distintas fuentes, no se tenía previsto el derribo, no había informes previos (del amianto), se dió a los operarios solo dos horas para "sacar lo que pudieran", tanto el derribo como la extracción de todos los residuos (todo el contenido de los platós mezclado con los cascotes y el asbesto) se realizaron de noche y un sinfín de irregularidades más.
Los restos, encapsulados debido a su condición de tóxicos, fueron llevados en la misma noche a algún vertedero de Madrid -donde debieran estar su actuales autoridades políticas- haciendo desaparecer para siempre y de forma irremediable al mítico puerco espín.
Calificar de estulticia y estolidez (palabras que los aludidos no entenderán) el acto vandálico que ha supuesto la destrucción de este patrimonio televisivo que nos pertenece a todos, se queda corto.
Como decía Chelo Vivares en una entrevista "En otro país, Espinete estaría en un museo".
Aquí ha acabado en el vertedero.
Espinete, la última víctima del amianto de TVE
Entrevista "Espinete no existe" (22/01/2017) (Pass: Espinete)
Adel22
El Manga y el Anime desde una visión adulta.Critica de cine, televisión,literatura...y en definitiva un sitio donde quejarse.
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viernes, 27 de julio de 2018
miércoles, 31 de enero de 2018
El último Interviú.
El cierre de Interviú responde en mi opinión a dos principales razones, ambas muy ligadas a la
expansión de la Red y su multipolio absoluto.
Interviu, la revista que
nació en 1976 y se hizo famosa y polémica por sus “conejitas” más que por sus
artículos –aunque por supuesto todos la compraban por su excelente periodismo-
ha llegado a su fin y lo ha hecho porque sus dos puntales han sido absorbidos
por Internet; como en tantos casos la prensa escrita, ha acabado claudicando
ante la Era Digital.
Los dos puntales de los
que hablaba son, los artículos periodísticos y las tetas.
Sí, sí. Digámoslo claro.
Como en el caso de otras publicaciones similares, sus artículos (no
vamos a entrar a juzgar su calidad) se veían eclipsados por el hecho de que la
revista tenía “patente de corso” para publicar desnudos y no ser considerada
una “revista porno”.
Y actualmente, ese
material “adulto” se puede encontrar ya por millones –o por ‘yottabytes’- a un
par de golpes de teclado. Incluso aunque no lo busques.
El que quiere verle el “intríngulis”
a la famosilla (o también famosillo) de turno ya no tiene que esperar a un día
determinado de la semana o el mes, para ir al quiosco y pasar por la vergüenza de
pedir una revista física y, lo mejor de todo, ¡no tiene que pagar por ella!
El morbo que despertaba,
el gran acontecimiento, de que una celebridad que habitualmente veíamos en la
pantalla en circunstancias normales, se exhibiera
públicamente…no solo ya no es novedad, si no que antes que pueda salir el
artículo en la revista ya hay en la Web mil y una imágenes y vídeos; unos montajes o “fakes” y otros robados reales o extraídos de ese pasado
que a todo famoso le gustaría olvidar.
En definitiva: El desnudo
ya no vende; no al menos para justificar económicamente una tirada mensual, aún
menos semanal.
El segundo motivo –menos jugoso
pero más serio- es el del “periodismo de calidad”.
Dejando aparte que los
últimos años son pocos los medios que no se han sumado a las “noticias de
impacto” exagerando un hecho trivial o vendiendo un artículos basura con un
titular llamativo o una frase que aparece escandalosa, pero solo sacada de su
contexto, es difícil decir qué es el “periodismo de calidad”.
¿Es ese periodismo “incisivo”
que practican algunos? ¿Es llegar al acoso e incluso a la mala educación entrevistando
a alguien? ¿Es solo llamar la atención y conseguir vender una bagatela como “la
historia del siglo”?
Yo creo que no, pero esa
es mi opinión.
Y también esto ha sido
una de las causas de la caída de este pequeño gigante histórico… fósil de gigante
y no tan histórico, al fin y al cabo: Internet
y, no menos, el periodismo “amateur”.
Quizás el lector recuerde
la polémica que hubo hace ya algunos años sobre el intrusismo periodístico que
suponían los blogueros.
Se consideraba que
aquellos que escribían noticias de actualidad en un blog, eran uno memos
aficionados con ínfulas de periodista que solo escribían datos sin contrastar
y, por supuesto, sin la mínima profesionalidad. Pero que a causa de su masiva
presencia en Internet, la “desinformación” que provocan, llega a más gente que
el periodismo “profesional”.
“Cualquiera puede escribir su opinión en su “rinconcito particular” de
la Red, pero de ahí a llamarlo noticia, va mucho.”
Pero el caso es que poco
a poco –con sus bulos, falsas noticias, y saturación de desinformación, la "Web
de webes" ha ganado la partida y ahora son pocos los periodistas de carrera que
no tiene su propio blog, la mayoría más de uno, tanto en la página web
de la versión digital del periódico o revista para la que escriben, como blogs
independientes alojados en los portales habituales.
El bloguero no puede ni
debe hacer periodismo “serio” y debe limitarse a tener su “blog de opinión” .
Nunca debe invadir el terreno de la información de actualidad ni aunque sus
fuentes sean serias y contrastadas; pero, claro está, el periodista sí puede abrirse
un blog –o un ciento de ellos- pues bién
tiene derecho a expresar su opinión…
El caso es que,
finalmente, la partida la ha vuelto a perder el “formato físico” más caro de
mantener y distribuir y, por mucho que los “pesos pesados” de la prensa le echen los perros a la información informal
que hacemos muchos, una vez más desde la
creación de Internet, se han visto obligados a apagar los famosos “luz y taquígrafos”.
Menos puestos de trabajo,
menos sueldos y menos molestias.
Desde la redacción del
artículo hasta la distribución logística pasando por la maquetación, o las correcciones
de galeradas (ya no hablamos de los cajistas tipográficos, la Fe de Erratas o
el revelado fotográfico, perdidos hace tiempo) todo desaparece con una edición
digital…pero en el caso de Interviú ni eso les salía a cuenta.
Esta revista nació en una época en el que el periodismo y el escándalo debían ir de la mano porque así
gustaba a la gente; es lo que el público pedía…y sigue pidiendo. Pero ahora ya
no es original; todos los pseudo-famosos y fenómenos de feria de las pantallas
están en unos minutos siendo viral a nivel mundial y pocos no han enseñado ya
su anatomía y casi nos obligan a verlo con publicidad invasiva o murales de
noticias forzosos aunque en algunos casos deseemos echarnos acido en los ojos para no verlo.
Uno de los "misterios" que nos quedan por averiguar es por qué no aprovecharon su cuarenta aniversario, en 2016, para cerrar su última edición, lo cual habría sido un mayor golpe de efecto.
Aunque quizás más grande, sería el misterio de como una revista que nació en, por y para el fenómeno del Destape -el qual ahora es visto como una mezcla de casposidad, desespero y candidez a partes iguales, fruto de su momento- consiguió superar el fin de ese fenómeno y mantenerse como revista de "actualidad"...pero no. Este misterio sí tiene respuesta. La tetas son atemporales.
Sin embargo Interviú ya no es la
revista rompedora, transgresora, polémica, irreverente y desafiante que era cuando el mundo aún no estaba saturado de todo. Interviú, ya no es.
Adel22
viernes, 2 de septiembre de 2016
Regreso a los 80s...por un rato.
La ultima serie de Netflix está causando furor entre los "ochenteros" y es que por una vez -y sin que sirva de precedente- una televisión/productora norteamericana parece (y solo digo "parece") que ha hecho algo bueno. Cosa difícil de ver desde hace por lo menos veinte años.
La serie 'Stranger Things', hasta la fecha no se le ha dado título en castellano ("¿Sucesos extraños"?), es un claro "fanservice" (en el mejor de los sentidos) a todos aquellos que en la infancia y/o adolescencia disfrutamos de series y programas de misterio, intriga o terror en la década de los ochenta.
La acción se desarrolla precisamente en esa década y en una línea muy parecida a grandes clásicos de la época como Amazing Stories (Cuentos Asombrosos), Tales of the Unexpected,(Històries Imprevistes en Cataluña; desconozco si se llegó a emitir en otras comunidades), Tales from the Crypt (Historias desde la Cripta) -que en los 90 contó con una versión animada, Tales from the Cryptkeeper (Historias del guardián de la cripta /Contes del guardià de la cripta) de la productora canadiense Nelvana- o la serie de películas Creep Show cada una de las cuales contenía varias historias.
Muchas de estas series estaban basadas en la literatura "pulp" y el cine de "serie B"aunque contaron con directores de la talla de Spielberg o Wes Craven.
De hecho, muchos foreros y demás fauna internautica han querido ver en 'Strenger Things' guiños u homenajes a películas como Los Goonies o E.T.
A su vez, estas series de los ochenta, seguían la estela de las clásicas de los años 50/60's como The outer Limits (Altres límits/Más allá del límite),The Twilight Zone (La dimensió desconeguda/Los límites de la realidad) o Alfred Hitchcock Presents / The Alfred Hitchcock Hour (Alfred Hitchcock presenta/ L' hora d' Alfred Hitchcock) y un buen número más, las cuales tuvieron sus consabidos "remakes" en los ochentas, noventas y dosmiles. Adaptaciones que, en la mayoría de casos, no gozaron del éxito de la original y es que el público actual es más de "snuff movies".
En 'Stranger Things' podemos ver a una espléndida Winona Ryder respondiendo llamadas en un telefono de disco (benditos aparatos que funcionaban durante un apagón), adolescentes sin móvil llamando desde una cabina y escuchando música en un radiocassete y la pandilla de niños yendo en bicicleta a su refugio secreto.
Nada de móviles, nada de "apptops" (un no-premio para quién sepa de lo que hablo y el que no lo quiera, pinche aquí) ni de tecnologías digitales.
Hablando de digitales, los efectos especiales de la serie son pocos y oportunos, evitando -con muy buen gusto- estropear la ambientación de la serie con retoques digitales. Si es que los han usado (casi imposible que no sea así dado que las mismas cámaras de vídeo son actualmente digitales) han sido realmente discretos, cosa que se agradece.
Hemos de entender que en una serie de ciencia-ficción sería raro no encontrar efectos especiales. Lo que quiero decir es que siendo digitales no se diferencian en mucho de los que podíamos ver en los 80's en las series ya mencionadas.
Incluso un filtro le pusieron a la cámara para que resultara más "vintage".
No es que no podamos reencontrarnos con estas cosas cada vez que revisamos una película de la época; También están las series que -normalmente en forma de burla/parodia como Los 80 o Cuéntame nos transportan a un pasado ridiculizado o expuesto como casposo.
Lo bueno de 'Stranger Things' es que simplemente nos transporta a aquella época y los supuestos sucesos que ocurrieron, con todo lo que los ochenta (estadounidenses) tenían de bueno y de malo.

La armas de los niños americanos de los ochenta: Bicicleta, gorra..¡ y periódicos!
En su contra se puede decir que la serie está llena de toda clase de estereotipos y clichés propios -y atemporales- de las series americanas, tanto raciales como argumentales; la diferencia es que cuando veíamos estas series en los 80s estos clichés todavía no lo parecían. No estaban tan gastados.
Muy corta para los que estábamos acostumbrados a que una "temporada" televisiva cubriera todo un curso lectivo, se han producido hasta ahora ocho capítulos (cosa que parece bastante habitual en las series y programas estadounidenses de los últimos años sujetos a "cancelación" si no facturan lo suficiente) y, aunque Netflix a anunciado nueva temporada en breve (incluso dicen que se ha arriesgado a insinuar ya una tercera), esta no será una continuación de la primera.
Como nota humorística cabe destacar el trio policial al más puro estilo Jefe Wiggum, Eddie & Lou. aunque los de Hawkings, Indiana, son más competentes y David Harbour está en mejor forma que Wiggum.
No se si el "guiño" está hecho expresamente pero sea como sea es oportuno, quizás porque Los Simpson (y su planteamiento general) también son un producto de los ochenta del cual muchos dicen que se ha quedado "ñoño" en comparación con American Dad o American Guy.
La trama de esta serie -que parece ser que en un principio estaba destinada a titularse "Montauk" -tiene una gran relación con el llamado "Proyecto Montauk" ligado a su vez al conocido "Proyecto Philadelphia" y al "MK Ultra" situándolo todo, claro está, en el terreno de la ciencia-ficción y el fanta-terror.
En definitiva, 'Stranger Things' es una serie bien hecha y muy recomendable, que este verano nos ha transportado por un rato a aquellos veranos de bocadillo y bicicleta en los años en que vimos nacer a He-Man y a los Transformers y en que el día era una aventura de la mañana a la noche.
Adel22
La serie 'Stranger Things', hasta la fecha no se le ha dado título en castellano ("¿Sucesos extraños"?), es un claro "fanservice" (en el mejor de los sentidos) a todos aquellos que en la infancia y/o adolescencia disfrutamos de series y programas de misterio, intriga o terror en la década de los ochenta.
La acción se desarrolla precisamente en esa década y en una línea muy parecida a grandes clásicos de la época como Amazing Stories (Cuentos Asombrosos), Tales of the Unexpected,(Històries Imprevistes en Cataluña; desconozco si se llegó a emitir en otras comunidades), Tales from the Crypt (Historias desde la Cripta) -que en los 90 contó con una versión animada, Tales from the Cryptkeeper (Historias del guardián de la cripta /Contes del guardià de la cripta) de la productora canadiense Nelvana- o la serie de películas Creep Show cada una de las cuales contenía varias historias.
Los carteles publicitarios de Stranger Things han sido ideados para que recuerden los de las series y películas de los 80 con los protagonistas retratados en lugar de fotografiados al estilo clásico de los carteles de Hollywood.
Muchas de estas series estaban basadas en la literatura "pulp" y el cine de "serie B"aunque contaron con directores de la talla de Spielberg o Wes Craven.
De hecho, muchos foreros y demás fauna internautica han querido ver en 'Strenger Things' guiños u homenajes a películas como Los Goonies o E.T.
A su vez, estas series de los ochenta, seguían la estela de las clásicas de los años 50/60's como The outer Limits (Altres límits/Más allá del límite),The Twilight Zone (La dimensió desconeguda/Los límites de la realidad) o Alfred Hitchcock Presents / The Alfred Hitchcock Hour (Alfred Hitchcock presenta/ L' hora d' Alfred Hitchcock) y un buen número más, las cuales tuvieron sus consabidos "remakes" en los ochentas, noventas y dosmiles. Adaptaciones que, en la mayoría de casos, no gozaron del éxito de la original y es que el público actual es más de "snuff movies".
En 'Stranger Things' podemos ver a una espléndida Winona Ryder respondiendo llamadas en un telefono de disco (benditos aparatos que funcionaban durante un apagón), adolescentes sin móvil llamando desde una cabina y escuchando música en un radiocassete y la pandilla de niños yendo en bicicleta a su refugio secreto.
Nada de móviles, nada de "apptops" (un no-premio para quién sepa de lo que hablo y el que no lo quiera, pinche aquí) ni de tecnologías digitales.
Hablando de digitales, los efectos especiales de la serie son pocos y oportunos, evitando -con muy buen gusto- estropear la ambientación de la serie con retoques digitales. Si es que los han usado (casi imposible que no sea así dado que las mismas cámaras de vídeo son actualmente digitales) han sido realmente discretos, cosa que se agradece.
Hemos de entender que en una serie de ciencia-ficción sería raro no encontrar efectos especiales. Lo que quiero decir es que siendo digitales no se diferencian en mucho de los que podíamos ver en los 80's en las series ya mencionadas.
Incluso un filtro le pusieron a la cámara para que resultara más "vintage".
No es que no podamos reencontrarnos con estas cosas cada vez que revisamos una película de la época; También están las series que -normalmente en forma de burla/parodia como Los 80 o Cuéntame nos transportan a un pasado ridiculizado o expuesto como casposo.
Lo bueno de 'Stranger Things' es que simplemente nos transporta a aquella época y los supuestos sucesos que ocurrieron, con todo lo que los ochenta (estadounidenses) tenían de bueno y de malo.

La armas de los niños americanos de los ochenta: Bicicleta, gorra..¡ y periódicos!
En su contra se puede decir que la serie está llena de toda clase de estereotipos y clichés propios -y atemporales- de las series americanas, tanto raciales como argumentales; la diferencia es que cuando veíamos estas series en los 80s estos clichés todavía no lo parecían. No estaban tan gastados.
Muy corta para los que estábamos acostumbrados a que una "temporada" televisiva cubriera todo un curso lectivo, se han producido hasta ahora ocho capítulos (cosa que parece bastante habitual en las series y programas estadounidenses de los últimos años sujetos a "cancelación" si no facturan lo suficiente) y, aunque Netflix a anunciado nueva temporada en breve (incluso dicen que se ha arriesgado a insinuar ya una tercera), esta no será una continuación de la primera.
Como nota humorística cabe destacar el trio policial al más puro estilo Jefe Wiggum, Eddie & Lou. aunque los de Hawkings, Indiana, son más competentes y David Harbour está en mejor forma que Wiggum.
En definitiva, 'Stranger Things' es una serie bien hecha y muy recomendable, que este verano nos ha transportado por un rato a aquellos veranos de bocadillo y bicicleta en los años en que vimos nacer a He-Man y a los Transformers y en que el día era una aventura de la mañana a la noche.
Adel22
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