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miércoles, 31 de enero de 2018

El último Interviú.



El cierre de Interviú responde en mi opinión a dos principales razones, ambas muy ligadas a la expansión de la Red y su multipolio absoluto.

Interviu, la revista que nació en 1976 y se hizo famosa y polémica por sus “conejitas” más que por sus artículos –aunque por supuesto todos la compraban por su excelente periodismo- ha llegado a su fin y lo ha hecho porque sus dos puntales han sido absorbidos por Internet; como en tantos casos la prensa escrita, ha acabado claudicando ante la Era Digital.



Los dos puntales de los que hablaba son, los artículos periodísticos y las tetas.

Sí, sí. Digámoslo claro. Como en el caso de otras publicaciones similares, sus artículos (no vamos a entrar a juzgar su calidad) se veían eclipsados por el hecho de que la revista tenía “patente de corso” para publicar desnudos y no ser considerada una “revista porno”.

Y actualmente, ese material “adulto” se puede encontrar ya por millones –o por ‘yottabytes’- a un par de golpes de teclado. Incluso aunque no lo busques.

El que quiere verle el “intríngulis” a la famosilla (o también famosillo) de turno ya no tiene que esperar a un día determinado de la semana o el mes, para ir al quiosco y pasar por la vergüenza de pedir una revista física y, lo mejor de todo, ¡no tiene que pagar por ella!

El morbo que despertaba, el gran acontecimiento, de que una celebridad que habitualmente veíamos en la pantalla en circunstancias normales,  se exhibiera públicamente…no solo ya no es novedad, si no que antes que pueda salir el artículo en la revista ya hay en la Web mil y una imágenes y vídeos; unos  montajes o “fakes” y  otros robados reales o extraídos de ese pasado que a todo famoso le gustaría olvidar.
En definitiva: El desnudo ya no vende; no al menos para justificar económicamente una tirada mensual, aún menos semanal.

El segundo motivo –menos jugoso pero más serio- es el del “periodismo de calidad”.

Dejando aparte que los últimos años son pocos los medios que no se han sumado a las “noticias de impacto” exagerando un hecho trivial o vendiendo un artículos basura con un titular llamativo o una frase que aparece escandalosa, pero solo sacada de su contexto, es difícil decir qué es el “periodismo de calidad”.

¿Es ese periodismo “incisivo” que practican algunos? ¿Es llegar al acoso e incluso a la mala educación entrevistando a alguien? ¿Es solo llamar la atención y conseguir vender una bagatela como “la historia del siglo”?

Yo creo que no, pero esa es mi opinión.

Y también esto ha sido una de las causas de la caída de este pequeño gigante histórico… fósil de gigante y no tan  histórico, al fin y al cabo: Internet y, no menos, el periodismo “amateur”.

Quizás el lector recuerde la polémica que hubo hace ya algunos años sobre el intrusismo periodístico que suponían los blogueros.
Se consideraba que aquellos que escribían noticias de actualidad en un blog, eran uno memos aficionados con ínfulas de periodista que solo escribían datos sin contrastar y, por supuesto, sin la mínima profesionalidad. Pero que a causa de su masiva presencia en Internet, la “desinformación” que provocan, llega a más gente que el periodismo “profesional”.

“Cualquiera puede escribir su opinión en su “rinconcito particular” de la Red, pero de ahí a llamarlo noticia, va mucho.”

Pero el caso es que poco a poco –con sus bulos, falsas noticias, y saturación de desinformación, la "Web de webes" ha ganado la partida y ahora son pocos los periodistas de carrera que no tiene su propio blog, la mayoría más de uno, tanto en la página web de la versión digital del periódico o revista para la que escriben, como blogs independientes alojados en los portales habituales.

El bloguero no puede ni debe hacer periodismo “serio” y debe limitarse a tener su “blog de opinión” . Nunca debe invadir el terreno de la información de actualidad ni aunque sus fuentes sean serias y contrastadas; pero, claro está, el periodista sí puede abrirse un blog –o un ciento de ellos-  pues bién tiene derecho a expresar su opinión…

El caso es que, finalmente, la partida la ha vuelto a perder el “formato físico” más caro de mantener y distribuir y, por mucho que los “pesos pesados” de la prensa  le echen los perros a la información informal que hacemos muchos,  una vez más desde la creación de Internet, se han visto obligados a apagar los famosos “luz y taquígrafos”.

Menos puestos de trabajo, menos sueldos y menos molestias.

Desde la redacción del artículo hasta la distribución logística pasando por la maquetación, o las correcciones de galeradas (ya no hablamos de los cajistas tipográficos, la Fe de Erratas o el revelado fotográfico, perdidos hace tiempo) todo desaparece con una edición digital…pero en el caso de Interviú ni eso les salía a cuenta.

Esta revista nació en una época en el que el periodismo y el escándalo debían ir de la mano porque así gustaba a la gente; es lo que el público pedía…y sigue pidiendo. Pero ahora ya no es original; todos los pseudo-famosos y fenómenos de feria de las pantallas están en unos minutos siendo viral a nivel mundial y pocos no han enseñado ya su anatomía y casi nos obligan a verlo con publicidad invasiva o murales de noticias forzosos aunque en algunos casos deseemos echarnos acido en los  ojos para no verlo.

Uno de los "misterios" que nos quedan por averiguar es por qué no aprovecharon su cuarenta aniversario, en 2016,  para cerrar su última edición, lo cual habría sido un mayor golpe de efecto.

Aunque quizás más grande, sería el misterio de como una revista que nació en, por y para el fenómeno del Destape -el qual ahora es visto como una mezcla de casposidad,  desespero y candidez a partes iguales, fruto de su momento- consiguió superar el fin de ese fenómeno y mantenerse como revista de "actualidad"...pero no. Este misterio sí tiene respuesta. La tetas son atemporales.

Sin embargo Interviú ya no es la revista rompedora, transgresora, polémica, irreverente y desafiante que era cuando el mundo aún no estaba  saturado de todo.  Interviú, ya no es.





Adel22

domingo, 1 de febrero de 2015

Asignaturas pendientes



El pasado primero de Noviembre aparecía en el editorial del suplemento “Es-“ de La Vanguardia una columna titulada “la cuenta de la vieja” donde, en pocas líneas quizás por falta de argumentos, se nos venía a decir que “antes” no se daba a los españoles educación económica (y que todos contaban con los dedos) y que es “hoy en día” que empezamos a necesitar este tipo de enseñanza.
La columna en cuestión servía de presentación a una serie de artículos sobre el tema.

Dos frases (que pueden resumir su contenido)me llamaron la atención en este artículo:

1)“No había educación financiera EN LA ESCUELA y nadie propugnaba que la hubiera. Eran otros tiempos.”
2) “El mundo de las finanzas [...] también pertenece al ámbito de la ECONOMÍA DOMESTICA, porque hacen falta unos conocimientos básicos...”

Este tipo de errores son producto del desconocimiento histórico y la falta de interés –a todos los niveles- por la literatura del pasado. Literatura de "Economía doméstica" y "a nivel escolar" como demanda y desconoce el columnista. 
Sinceramente, no sé en qué ámbitos se movieron los antepasados de todos los españoles –ya que generalizar tanto siempre es imprudente- pero puedo asegurar que no a todos faltaba la educación económica, hasta allí donde en su época era necesaria y mucho menos que todos necesitaran hacer la “cuenta de a vieja”; Precisamente se llama así porque solo las personas mayores de aquellas épocas necesitaban hacerlo de este modo.

Si bien es de agradecer que el periodista haya resucitado un término tan antiguo como este también es cierto que hace parecer que los nuevos talleres y peticiones de enseñanza económica son algo nuevo y flamante de esta época. Nada más lejos de la verdad. Si en la actualidad se están reclamando estas cosas, bueno es…¡fantástico! pero lo único que hacemos es seguir las huellas de nuestros antepasados….sin saberlo y por tanto sin reconocerles el mérito.


El libro que resucito hoy, cuyo título completo es “Lecciones de economía doméstica para las madres de familia”, es una pequeña joya del libro práctico del pasado.
 Llamado de forma coloquial -precisamente- La Economía Doméstica, fue escrito hace más de cien años por Pilar Pascual de SanJuan, maestra y pedagoga de la misma época que Jaume Vicens Vives, Dalmau Carles o Saturnino Calleja.

Edición de 1909  de La economía doméstica

En el libro se exponen de manera sencilla y amena, mediante historias y ejemplos prácticos, como y de que manera se puede economizar en el hogar consiguiendo el tan anhelado equilibrio “financiero” de una familia. Sin excesos y sin ruindades.

Hablando de ruindades económicas -se me permitirá el inciso- nombrare solo de pasada un clásico de la literatura catalana, "L' Auca del senyor Esteve" (Las aleluyas del señor Esteban), donde el abuelo del protagonista, cuando este es niño y al llevarlo a su primera escuela, le dice al maestro que sobre todo le enseñe a hacer "cuentas" y que lo demás no importa, ya que se habrá de encargar del negocio familiar. Un extremo que el autor de la obra, Santiago Rusiñol, como burgués de la Barcelona del novecentismo conocía y parodiaba con excelencia.


Destinados a conseguir que la “sufrida clase media” llegara a fin de mes sin dificultades, este tipo de libros (este no fue el único en su género si bien fue el mas exitoso), llevaban página a página al alumno a convertirse en un auténtico “economista” de su casa y es precisamente gracias a eso que nuestros abuelos no se vieron en las situaciones en que nos vemos ahora.
Comprar en el mercado, zurcirse los calcetines o bajar la calefacción son consejos que podemos encontrar en este libro (como en varios similares de su época) y que consiguieron que la -siempre tan maltratada- economía española- subiera de la mejor de las maneras posible. Casa por casa, familia por familia.

Este libro, estaba destinado a un publico femenino y adulto, pero existieron versiones para la enseñanza escolar española, principalmente de las futuras amas de casa (según la concepción de la sociedad de la época) ya que siempre fue la mujer la encargada de la administración de la economía familiar.



Podemos estar seguros de que en estos libros, cuya inocencia ahora nos hace sonreír, no se hablaba de la "prima de riesgo" ni del Ibex35 sin embargo cumplían con su misión: hacer ciudadanos ahorradores y conscientes de la necesidad de "mirar el céntimo".
¿Cual es entonces el motivo de que libros tan útiles hayan caído en el olvido? La respuesta es sencilla (y conocida) Estos libros fueron reeditados y usados en un periodo muy concreto de la historia de nuestro país y es por ello que ahora están estigmatizados ya que mucha gente no investiga la antigüedad de las publicaciones originales.
Por culpa de ciertos prejuicios fruto de la incultura, estos libros nos suenan a "florido pensíl".

Muchos -los más razonables- podrán decir que estos son consejos de hace un siglo para gente de hace un siglo pero se está demostrando que este modo de vivir era lo que hoy en día llamaríamos “sostenible”; Que era útil y que producía buenos frutos.
De la misma manera que no se puede rechazar lo nuevo por sistema, tampoco es bueno hacerlo con lo antiguo solo porque lo es. Si algo ha demostrado ser útil debemos aprovecharlo aunque nos parezca arcaico.
El gran problema es la ignorancia de nuestro pasado; el desconocimiento de todo aquello que hemos hecho de bueno, nos lleva a infravalorarnos delante de aquellos que solo saben cantar sus escasos méritos.
Pero dejando a un lado todas las virtudes y defectos que podamos encontrar en estos libros, lo cierto es que en este país si hubo quien se preocupó de enseñar economía doméstica en las escuelas y hace más de cien años.

Editorial "La cuenta de la vieja" del suplemento Es de La Vanguardia.

Fichas de Pilar Pascual de Sanjuán y de La Economía Doméstica en la Biblioteca Nacional de España.

A del 22

miércoles, 11 de julio de 2012

Me estoy haciendo famoso...


El diario gratuito 20 Minutos -perteneciente al grupo 20 Minutos, formado por las empresas 20 Minutos España SA, 20 Minutos Online SL, Multiprensa y Más SL,Diario 20 Minutos SL y Línea 20 Revistas SL. y cuyo accionista mayoritario del Grupo 20 Minutos es Schibsted Media Group (segun Wikipedia)  - me ha copiado un post y, claro no se si sentirme halagado o enfadado; bueno si lo se, estoy cabreado, no tanto por que me hayan copiado (y no digo “plagiado” porque se han molestado en actualizarlo y cambiar lo suficiente la estructura para que no se note tanto) como porque si les gusta lo que escribo ya me podrían hacer una oferta. Evidentemente “su” artículo peca de buenismo frente a un fenómeno repugnante que yo denuncié y ellos casi alaban en la línea más oficialista. Muchos opinaran que coincidir al escribir sobre ideas similares es muy normal, y es cierto, pero es que este caso es bastante evidente hasta para mi que soy un inocente. 



Aquí os dejo el enlace a mi post Antena 3 y las series de nunca acabar  

Y aquí el enlace del artículo aparecido en el 20 minutos de ayer 10/07/2012 titulado "Series que se eternizan en la parrilla".

http://www.20minutos.es/noticia/1534803/0/series-de-television/aqui-no-hay-quien-viva/los-simpson/


Como comprobareis rápidamente escribí ese post en Julio del 2010 así que ya me contareis...

Eriol







viernes, 26 de agosto de 2011

Si te dicen que caí... – ¡morcilla para ti!


Hace cuatro años Gadafi plantaba su “jaima”, en los jardines del palacio de El Pardo, el rey se entrevistaba amistosamente con el y todos los medios de comunicación reían sus muchas extravagancias. Hoy, el “autócrata” (todavía no se atreven a llamarle dictador) ya no es jefe de estado sino carnaza informativa y los medios de comunicación que antes le bailaban el agua ahora critican hasta su gusto en decoración. La ONU financia a los sublevados y todos los presidentes quieren entrevistarse con el jefe rebelde. A mi me importa poco el asunto en si; lo que me avergüenza es la hipocresía, sobretodo la de los medios informativos. Cualquier persona normal se preguntara: ¿cuándo mentían, antes o ahora? La respuesta es sencilla antes y ahora, porque en la “sociedad de la información” los medios nos mienten siempre.

Recuerdo el caso de la Orca Willy que se llevaron del Zoo de Barcelona con la promesa de devolverla cuando se construyera el nuevo Acuarium en el puerto de la capital catalana a donde se trasladarían todos los animales marinos del zoológico. un gran proyecto de los 90's que ahora mas de veinte años después se ha desestimado. En el –entonces recién estrenado programa– Club Super 3 se les decía a los niños que, una vez hubiera tenido un hijito con la orca de San Diego y aquí estuviera solucionado lo del espacio, pues el antiguo tanque se le había quedado pequeño, volvería. esta misma noticia también se dio en diferentes informativos si bien con cierta ambigüedad. ; sin embargo en los periódicos se daba la noticia de su venta –definitiva– al zoo de San Diego. Por mi parte desde el primer momento sabia que no volvería. ¿por qué nos querían hacer creer lo contrario, no solo a los niños sino también a los adultos? Porque sabían que no iba a gustar, claro. y lo que no gusta mejor no decirlo y así es como si no sucediera.

En los últimos años los medios están tan politizados que hablamos de cadenas de “derechas y de izquierdas” y los presentadores y periodistas en vez de ser imparciales en su oficio nos dan su opinión personal de los asuntos y hasta insultan a los otros medios. La objetividad periodística se ha perdido y tenemos que soportar que los informadores nos aleccionen y adoctrinen, nos enseñen cual es la dirección en la que según ellos debemos pensar, en vez de informarnos exhaustiva pero imparcialmente como es su obligación. Por otra parte esta dirección que nos marcan cambia de rumbo como las veletas, según el viento que sopla.

En fin... siempre nos queda Internet, tierra virtual de promisión, donde nadie miente y todos somos guapos.

Eriol